Los deliciosos tamales son uno de los platos que no faltan en la dieta del costarricense. Son trozos de masa de maíz que se rellenan en su interior con un guiso de carne y verduras, y que posteriormente son envueltos en hojas de plátano para ser cocidos al vapor, adquiriendo un sabor delicioso.

Este plato no es de exclusividad de la gastronomía tica, pero si es muy popular en Centroamérica y Sudamérica, conociéndose con diferentes nombres de acuerdo al país de origen; por ejemplo, en Venezuela se le conoce como hallacas, bollos en Colombia, pasteles en Puerto Rico y nacatamales en Nicaragua y Honduras.

Los tamales costarricenses generalmente van rellenos con un guiso hecho de carne de cerdo, vegetales, chile dulce y culantro, realmente una delicia que no dejarás de lado en la cena navideña.

Existe otra variante del tradicional tamal tico, el famoso tamal asado que es un postre ligeramente dulce con una textura única que se elabora con masa, azúcar, queso, huevos, leche agria, natilla, coco y especias, siendo el acompañante perfecto para esas tardes donde queremos compartir una merienda con los amigos y una buena taza de café. Este tipo de tamal se cocina al horno y es muy popular servirlo en las fiestas costarricenses, sobre todo en Navidad y Semana Santa, aunque hoy en día es muy común encontrarlos en cualquier supermercado o pastelería del país.

El tamal asado proviene de Guanacaste, donde es común obtener ingredientes frescos y que se derivan de la ganadería, como la leche, el queso, etc. Estos tamales son elaborados por familias que se dedican a su venta en pequeños negocios, por lo que es conveniente apoyar este tipo de iniciativas.