¿Quién mezcló y cocinó primero ambos ingredientes? No está claro, pero la comida se hizo famosa, popular y masiva en Costa Rica, iniciando su periplo culinario desde tiempos coloniales, siendo original de este país el nombre “Gallo Pinto”.

Lo bueno en comidas escapa por las fronteras, así que otros países dieron con diferentes versiones del Gallo Pinto (Panamá, Pto. Rico, República Dominicana, México, Ecuador, Brasil…). En Colombia lo mencionan “calentado paisa”; en las Antillas, rice and beans; preparado allí en limón y coco durante su cocción, aunque el plato posee otras denominaciones: revuelto, arroz sucio, tentempié... El  nombre “Gallo Pinto” se relacionaría con la combinación de colores entre frijoles (negros o rojos) con el blanco (arroz), esto frente al variado plumaje de cierta raza de gallos del mismo nombre.

Otros ubican ese origen en algún plato típico de Ruanda, o en San Sebastián de Costa Rica, prestos sus habitantes en tiempos de fiestas patronales (20 de enero) a la atención de muchos visitantes esperados e inesperados. Día cuando Don Bernabé, habitante de la ciudad, sacrificaba varios ejemplares de gallo pinto para preparar una deliciosa comida que, no obstante, era insuficiente. La idea de acompañarla con arroz y frijol para rendirla sería el origen del nombre; también de la futura independencia y diversificación de su preparación y presentación.

Se trata de arroz revuelto con frijoles rojos o negros, preparados con cebolla, culantro, pimientos rojos bien picaditos y fritos (para algunos gustos, refritos con manteca de chancho) y acompañando el resultado con huevos fritos o revueltos, carne picada, ensalada de tomate, plátano frito, aguacate y tortilla (o pan). Échele salsa Lizano, de color marrón verdoso y dulce, más algo de especias. En fiestas, el Gallo Pinto suele acompañarse con aguadulce. Dese el gusto y repita… será un encanto de sabores mañaneros.