El aroma del café costarricense es uno de los mejores alicientes para estimular los sentidos y no en balde, Costa Rica es considerado el segundo país latinoamericano con mayor consumo de café por parte de su población.

El café que se cultiva en estas tierras pertenece a la variedad arábiga y se cosecha principalmente en suelos fértiles de origen volcánico, obteniéndose un grano con mejores propiedades organolépticas que le aportan ciertas características en su aroma y textura, convirtiéndolo en un producto de gran calidad.

Uno de los aspectos que definen la calidad es el manejo sostenible que se aplica en las plantaciones, donde una sinergia de factores finalmente contribuye a mejorar la producción. La preservación del medio ambiente es un tema clave y sumamente importante que se tiene en cuenta, a través del uso racional de agroquímicos sobre las plantas evitando su implementación de forma aérea que pueda llegar a afectar cuerpos hídricos dentro de las plantaciones y la aplicación de técnicas manuales de desmalezamiento, conllevan a lograr un impacto positivo en la calidad de vida del caficultor.

El proceso de selección y recolección del fruto es realizado manualmente por los agricultores, de esta manera solo se procesa el grano cuando ha llegado a su estado de madurez. Desde el año 1820, Costa Rica se convirtió en un exportador del rubro y hasta la actualidad continúa perfeccionando la calidad de sus cultivos que son el sustento de muchos caficultores en la región.

En las plantaciones cafetaleras un sin fin de hombres y mujeres trabajan en una faena extenuante, pero satisfactoria, donde muchas familias caficultoras de la región se dedican con entusiasmo a este oficio que han desarrollado por generaciones y que no están dispuestos a dejar de realizar.