El vino de coyol es una bebida fermentada que se extrae de una palmera nativa de las regiones tropicales de Honduras y de los llanos guanacastecos costarricenses. Esta bebida es bastante económica y forma parte del estilo de vida Guanacasteco, ya que generalmente los lugareños expenden esta bebida que envasan de manera artesanal en botellas.

La producción de esta bebida se realiza en época de verano, para lo cual los Guanacastecos se disponen a cortar las palmeras para luego retirarle todas las hojas, dejando los palos acostados con cierta inclinación, harán un corte en la parte superior de la palmera para facilitar que la savia emane. Estas personas son conocedoras de los períodos en los cuales realizar este proceso, ya que está influenciado por las fases lunares y de esto dependerá que la recolección de la savia sea provechosa.

Tradicionalmente la recolección de la savia se realiza con cucharas de jícaro y se va disponiendo en botellas de vidrio para su fermentación. Este proceso puede durar una semana o más, de ello dependerá la consistencia que obtenga la bebida. Por ejemplo, puede llegar a ser suave, dulce y ligera con una consistencia parecida a la saliva y con un sabor como de agua de coco; pero también si se deja fermentar mayor tiempo pude llegar a ser espeso, dulce y ocasionar embriagues.

El vino de coyol es de bajo contenido alcohólico, pero su ingesta debe hacerse de forma cuidadosa. Esta bebida es altamente apreciada por los lugareños porque tiene mucha dulzura, pero a la vez un particular efecto fuerte que puede llegar a ocasionar síntomas desagradables.