Los habitantes de Guanacaste siguen mucho las tradiciones y se caracterizan por su devoción religiosa, lo cual se manifiesta en las fiestas cívicas y religiosas. Acostumbran llevar la imagen o la estatua del santo en procesión por las calles en Semana Santa; no hay que olvidar el vínculo que existe entre la alimentación y las manifestaciones religiosas, por lo tanto esos días santos se celebran con platillos a base de maíz, que desde la época prehispánica constituyó el sustento para la población indígena y lo vinculó con la tierra y la vida. El maíz adquirió en un contexto sociocultural un nuevo valor que lo relacionó con lo religioso.

Durante las fiestas religiosas no pueden faltar los típicos platillos como rosquillas y las deliciosas tanelas que hacen en las casas; pero también a lo largo de las calles hay puestos donde uno tiene la oportunidad de comprar esas exquisiteces y seguramente se pueden acompañar con un vaso de rico chicheme o refresco de pozol, realizados con el maíz pujaua.

Estos puestos son pequeñas empresas familiares, que han seguido la tradición de sus antepasados y debido al desempleo venden sus productos en las calles para ofrecerlos a los turistas durante todo el año.

No hay que esperar las festividades, en las casas acostumbran prepararlas para disfrutar una merienda en las tardes o porque no en las mañanas con una rica taza de café. En cada hogar las elaboran variando algunos ingredientes, hay quienes le añaden Jamaica molida, natilla y leche agria. Todas resultan muy sabrosas.