La gastronomía tica es deliciosa, casera, variada y mestiza, producto de la mezcla de ingredientes y tradiciones culinarias de otras culturas. Muchos de los platos que definen el menú costarricense está conformado por platillos que incorporan alimentos provenientes de otras latitudes pero que se quedaron para formar el crisol culinario del país. Es el caso del arroz, uno de los cereales más producidos en el mundo y que los costarricenses consumen en casi todas sus comidas.

Desde la época colonial la alimentación de las poblaciones indígenas se ha fundamentado en el consumo del maíz, la yuca y proteína animal obtenida como producto de la caza y pesca, mientras que los europeos preferían una dieta basada en carne (vacuna, porcina y ovina), trigo, grasas, azúcar de caña y especias tradicionales del viejo continente. A mediados del siglo XIX, nace en Costa Rica lo que se ha denominado “cocina criolla”, una gastronomía con claras influencias de la culinaria europea, africana y oriental, en donde prevalecen alimentos como el maíz y los frijoles pero se incorporan otros como las carnes, leche, quesos, especias, vegetales y frutas. Posteriormente con las relaciones comerciales con Europa es que comienzan a incluirse en la dieta costarricense, productos como las aceitunas, bacalao, encurtidos y el arroz. Rápidamente el arroz se convertirá en uno de los alimentos esenciales del menú diario ya que formaba parte de los diversos platos que consumían durante el día.

Entre los platos más representativos de Costa Rica donde el arroz es parte de primordial o se sirve como guarnición, destacan el delicioso arroz con pollo, el arroz con mariscos, el arroz arreglado y el famoso gallo pinto. Y en cuanto a postres tradicionales costarricenses no podrá dejar de probar el suculento arroz con leche, la torta de arroz o el arroz con piña.