Es el resultado de la confluencia progresiva de aportes culinarios europeos, en cruce con lo indígena y africano, produciendo así esta abundante y nutritiva comida. Su antiguo nacimiento y diversidad de presentaciones lo muestran ya con el destaque del arroz, la carne, picadillos y frijoles, aunque su nombre pudiera ser más moderno en medio de la demanda en San José (de Costa Rica) de una solución económica, nutritiva, balanceada y resuelta para satisfacer las ansias de almorzar o cenar entre los numerosos comensales de una capital cada vez más cosmopolita.

El origen del nombre “Casado” arrastra varias hipótesis: que si se trataba de hacer sentir al comensal como que comía en su propia “casa” (demasiado al gusto); que si los distintos ingredientes que conforman el plato están “casados” con el arroz, elemento central en su preparación; en fin…

Es un potente plato integrado por menudas porciones de varias preparaciones; consumirlo genera una sensación de saciedad por su fuerte aporte nutricional. Así, Casado es el “plato de platos”. Se compone de frijoles (negros o rojos), arroz con pimientos rojos cortados de manera fina (en cubitos); agregue cebollas, plátanos fritos, ensalada de repollo con tomate, papa y yuca; o una ensalada fría con caracoles, mayonesa y atún; más zanahoria, palmito, huevo y, sobre todo, variedad de carnes, casi siempre a la parrilla o salteada, no frita, como pollo, pescado, cerdo o ternera, con cebollas asadas. A veces se incluyen papas fritas, pastas con salsa de tomate o macarrones, y verduras como los aguacates. Como “no es suficiente”, agregue tortilla o pan blanco.

Al Casado es frecuente que lo sirvan en fuentes cuadradas de metal, con hojas de plátano adornando para imprimirle aires campestres a su presentación. También lo hacen en platos de madera buscando preservar sabores. Prúebele... y quédese en Costa Rica.