Cuando se habla de la bebida costarricense es mencionar parte esencial de los atributos de su gastronomía. Cientos de años de historia y una mezcla de culturas han establecido un menú único en las bebidas.

Entre estas bebidas únicas y populares se encuentran el vino coyol y el agua de sapo, que aunque los nombres inspirados sean diferentes a la bebida, siguen siendo bebidas favoritas de los costarricenses.

Por ejemplo, el vino de coyol no es vino, sino una bebida elaborada con la savia fermentada de las palmas de coyol (Acrocomia aculeata). El jugo se recoge del tronco y luego se deja fermentar. El proceso de fermentación puede durar hasta una semana, y el perfil final de la bebida depende de cuánto tiempo se deja fermentar la savia.

La versión más fresca es ligera y lechosa, mientras que la versión más potente es la que fermenta por más tiempo y da como resultado una bebida más espesa. Aunque el coyol tiene un bajo contenido de alcohol, contiene enzimas que provocan efectos similares a los del alcohol. Al parecer, el coyol provoca serias resacas, y la leyenda urbana dice que si pasas el día siguiente bajo el sol, volverás a sentirte ebrio.

Por otro lado, el agua de sapo no es literal agua de sapo. Es una bebida tradicional costarricense elaborada con tapa de dulce (azúcar sin refinar), limas y jengibre. Se originó en Porto Limón, una pequeña ciudad en la costa caribeña de Costa Rica. La traducción literal del nombre es agua de sapo debido a su turbio color naranja oscuro.